Los cientos —o quizá miles— de ofertas de empleo que he analizado durante los últimos meses me han mostrado otra de las muchas y profundas diferencias entre la cultura española y la alemana. Es obvio que, los buenos modales, se tienen o no se tienen, y se demuestran en cualquier ámbito de la vida. Pero vamos al grano. A continuación expongo la estructura tipo de los anuncios de trabajo en cada país. ¿Conseguiréis detectar las diferencias? ;)
ANUNCIO TIPO EN ALEMANIA
El contenido suele ser bastante estándar e incluye siempre los apartados siguientes:
- Presentación: Breve pero descriptiva introducción de la empresa. Como mínimo se cita el sector, productos y ámbito de aplicación, aunque no es extraño que se mencionen también algunas de las ventajas más atractivas para los empleados, así como su filosofía empresarial.
- Lugar de trabajo y denominación exacta del puesto.
- Responsabilidades: Descripción detallada de las principales tareas que conciernen al puesto, departamentos con los que se deberá interactuar, etc.
- Requisitos: Estudios y experiencia necesarios, así como idiomas u otros posibles requerimientos, todo ello ajustado al puesto, con un enfoque realista y sin sobredimensionar las exigencias.
- Observaciones: Modo en que han de ser enviadas las solicitudes (correo postal, correo electrónico, página web...) y documentos o datos que deben incluirse.
- Contacto: Animan a los interesados a presentar su solicitud y a preguntar cualquier duda que exista al respecto de la oferta. Para ello aparece siempre el nombre de la persona de contacto junto con su dirección, teléfono y/o correo eléctronico.
Una vez enviadas, en casi todos los casos, las solicitudes son recibidas, atendidas y respondidas con exquisita corrección y respeto hacia el aspirante, tanto si este sigue en el proceso como si no.
ANUNCIO TIPO EN ESPAÑA
En cualquiera de los portales de empleo españoles es habitual ver cosas como estas:
- Descripción de la empresa: Se zanja con la manida expresión "empresa líder en su sector" —curiosamente siempre lo son—. Eso es todo. Nombre, actividad y productos brillan por su ausencia.
- Puesto vacante: En mi profesión se ha puesto de moda designar el cargo con la palabra 'técnico' en lugar de 'ingeniero' —una declaración de intenciones en toda regla, que ya anuncia la mierda que van a pagarte—.
- Descripción del puesto: Aquí se imponen dos corrientes principales:
- la minimalista, o sea, rellenar este campo con apenas tres palabras que nada explican sobre las tareas a realizar;
- y la ecléctica, lo que viene a ser el chico para todo, vamos. Mezclan cosas del tipo "gestionar proyectos, dirigir equipos, tomar decisiones estratégicas, desarrollar el producto..." con otras como "manejar carretilla, operar grúa, recoger residuos, manipular herramientas..." —curiosa fusión de conceptos—.
- Requisitos: Llega el desparrame. Por pedir que no quede. Titulaciones por doquier, años de experiencia y sólidos conocimientos de todas las disciplinas habidas y por haber. Nivel bilingüe de inglés, francés, alemán, italiano, portugués, chino mandarín y swahili, valorándose también esperanto y lengua élfica. Disponibilidad para viajar y para trabajar a turnos, noches, fines de semana, festivos y fiestas de guardar. Incorporación inmediata. Imprescindible residencia próxima al lugar de trabajo —me pregunto qué coño importará eso—.
- Tipo de contrato: "Otros contratos" —¿?—.
- Salario: Y todo ello por el módico precio de... ¡900€ brutos al mes! —genial, ¿a que sí?—.
Una vez enviadas, en casi todos los casos, las solicitudes son tratadas con la más vulgar zafiedad, desconsideración y falta de respeto hacia el aspirante, quien desconoce si la documentación remitida ha llegado a manos de alguien o se ha perdido en una dimensión paralela, tanto si sigue en el proceso como si no.
PD: ¿Aún creéis que solo políticos y banqueros son culpables de la situación del país? Señores, España la hacemos TODOS.
Te puede interesar:
Recursos inhumanos
El peso de los títulos
PD: ¿Aún creéis que solo políticos y banqueros son culpables de la situación del país? Señores, España la hacemos TODOS.
Te puede interesar:
Recursos inhumanos
El peso de los títulos






